La situación ha mejorado

El éxito demoledor de mi coche en la sección de segunda mano me hizo recapacitar.

Ya no está a la venta. Nadie merece disfrutarlo más que yo, que lo pagué y lo estrené.

Hoy he nadado mientras llovía. Es curioso sacar la cabeza y mojarse. Ha sido inspirador.

Ayer fui a cenar a una pizzería en la que se les había estropeado el aire, pero la masa estaba tan buena que no importaba pasar calor.

Esta mañana he comprado plantas nuevas y a las antiguas las he sacado al otro balcón, que es el de cuidados intensivos. Probablemente podré recuperarlas y seremos felices.

La situación ha mejorado.

La situación es desesperante

Estoy capacitada para llorar y hacer la cama, fregar los platos, limpiarle la jaula al hamster, barrer, poner una lavadora, todo a la vez. Si fuera la secuencia de una peli me reiría. En las películas todo este tipo de situaciones suelen acabar bien. Pero en la vida real son largas y tristes, y no hay secuencia con canción de fondo en la que el personaje salga adelante, rehaga su vida y cosas así, todo en un minuto y medio. Mucho menos se da el caso en el que la protagonista va sola a algún sitio y conoce al nuevo amor de su vida. Sé que no estoy conjugando bien.

No me he enamorado. Pero me apetecía introducir a esa cazatiburones de muslos salvajes. Los únicos muslos que me he comido últimamente son de pollo.

He abandonado mi búsqueda de piscina temporalmente. La de referencia MAR me gusta bastante, a pesar de que hay peligro de medusas y las primeras brazadas siempre son en tensión. Como si al cabo de 20 minutos no pudiera aparecer una medusa igualmente. Pero parece que no, que confías en que no sea así.

Me clavé algo en el talón hace tres semanas. Ayer pude quitármelo. Era una especie de aguijón. Fue en la playa.

Estoy tratando de hacer deporte regularmente pero hay días en los que no puedo. Es como si llevara una cadena en los tobillos.

Voy a vender mi coche porque me recuerda a la época en la que fui feliz. Y siempre que me pongo al volante siento que ya no tengo nada de aquello. Creo que será mejor que esté con otra persona que pueda darle una nueva vida.

No sé si este blog va a ser un mero entretenimiento y ejercicio de sinceridad, o qué. La situación es desesperante.

La situación es menos dolorosa

  
Última aportación al archivo de piscinas, Referencia MONTAÑA. Poca profundidad. Únicamente en el medio. Cosa rara. Se hunde como la garganta de un volcán. Agua dulce, de río, de fuente mineral. Forma de huevo. No es óptima para nadar.

Creo que me he enamorado. Ella es. Cómo decirlo.  Maravillosa. Si fuera que sí, si ella quisiera, sé que no me haría daño jamás, únicamente el necesario, solo un poco. Ese tipo de dolor placentero. 

Un poquito.

Ella doma tiburones con sus muslos. Los mueve en el agua y quedan hipnotizados. Luego les abre la boca y les mete un beso dentro. Entonces, explotan de amor. Pero no hay visceras, ni sangre. Todo es muy bonito. 

La situación está… está como está.

He descubierto una gran piscina, es posible que se llame MAR.

Está siendo un julio inusual; las olas de calor, en las canciones, son el inicio o el final de algo. Un julio distinto porque es la primera vez, en muchos años, que no me voy de vacaciones. Pero como me dijo ayer una compañera de nado de Illinois: ¿por qué quieres vivir en otro lugar si esto puede ser el paraíso?

Queremos ser otra persona. Ser distintos. Viajar, perder países, ser otro constantemente. Así lo dijo Pessoa. Todos queremos marcharnos de nosotros mismos.

Sobreviviendo al desamor. Al paro. Y a la depresión. En ocasiones me siento sola y fuerte. 

 

3. La situación es esperanzadora

Me he puesto a trabajar y la situación es esperanzadora. Pensé en trazar una perímetro de acción que no sobrepasara los 300 km a la redonda, por aquello de que lo que buscas siempre está más cerca de lo que crees. Pero leyendo Residuos, de Tom McCarthy, me di cuenta de que usar un método de búsqueda racional para encontrar una piscina aparecida en sueños era absurdo.

Así que me he puesto manos a la obra con Google Maps. Sobrevolando al azar el planeta, para nadarlo después. En mi primera pesquisa voy destacar dos piscinas que cumplen con los requisitos oníricos.

(Voy a asignar un nombre a cada piscina del catálogo. Las voy a señalar en un mapa, pero todavía no puedo desvelar sus coordenadas.)

VERNE. La conozco. En esta he nadado varias veces. Puede que esté en mi subconsciente. Puede que fuera esa piscina Palmeras. Hamacas. Aunque en mi sueño el espacio era distinto, aunque ya se sabe que ese ocurre constantemente. ¿Quién puede estar seguro de algo?

La esperanza pasada proyectada en el presente. ¿y si no era esperanza? ¿Y si era un encuentro?

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DIANE. La causalidad me ha llevado hasta esta piscina en la que no he nadado jamás. Las sombras de las palmeras son recuerdos no vividos.

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En mi Mystery Train particular estoy siendo amable con Elvis y funciona. Merece mi comprensión.

Tengo ojeras. No duermo bien. Una sumisa asistente sin nombre de una estrella de Hollywood me han mandado en un sobre acolchado refrigerado la mitad de un pepino. La otra mitad, según me cuenta, sirvió para preparar un zumo verde.

Trato de no pensar en la finalidad, sólo en el proceso.

2. La situación es bochornosa

Alguien ha mandado a mi correo electrónico una fotografía de una posible piscina, pero no es la que estoy buscando. El descarte es un buen método para encontrar algo. Aunque en el fondo sé que mi hallazgo será como un flechazo acuático, me temblarán las piernas en cuanto los pies estén en el borde.

Fragmento del cuerpo del mensaje:

Esta es la piscina que tengo bajo el balcón, tan desangelada y triste que parece un error, o un capricho del pavimento. Sólo un par de niños la disfrutan, la llenan de conchas de mar y pescan tesoros que aparecen de repente, nadie sabe cómo.
El mar está justo ahí al lado, un pez volador puede ir y venir en un pis-pas. (Anónima)

piscina quiero y no puedo

Me pregunto si es posible hacer un mapa mundial de piscinas, si podría ser mi nuevo empleo. ¿Quién me pagaría por ello? En los trabajos que se me ocurren nunca sé quién me va a pagar.

Mis instrumentos serían un bañador, unas gafas, un gorro, chanclas y toalla. Un mapa mundi. Una regla y un lápiz. Algunos rotuladores. Una polaroid. Lo llevaría todo en un maletín de doctor.

Un sandwich.

Elvis está dentro de mí, quejica y adolescente. Comparándose  contínuamente, ahí tirado en el sofá y diciendo “los demás son felices y yo no.” La situación es bochornosa.

Nadar en la playa es lo mejor para que Elvis se calle porque tengo que estar pendiente de muchos factores, de la corriente, de las olas, de las medusas y de las ardillas de mar. Tal vez debería decirle palabras bonitas para que encontrara consuelo.

Temo que cualquier roce casual me convierta en sopa de helado bajo el sol. O puede que tema justo todo lo contrario. No, no deseo a nadie. Es menos doloroso. Soy de piedra. Sólo miro al infinito.

Cuando encuentre mi piscina será como estar de nuevo en el concierto de 1969.

Nadaré sin  nada más que nadar.

Será como morirse y ver la luz, pero en bueno. En mejor. 

Será como cualquier poema hermoso e incomprensible. Como volver a alegrarse al escuchar música en una verbena.

Mi piscina tiene un trampolín.

1. La situación es lamentable

elcvispiscina

Me he despertado con Elvis dentro de mí. Aullaba y lloraba recordando los días en el coro gospel, los días en los que fue feliz. Un Elvis niño.

Se ha deshecho en lágrimas. He soportado en mi cuerpo su dolor. Infinitas gotas sobre la piel tras la ducha, con una toalla cubriendo mi cabeza, como un boxeador que no ha podido esquivar los golpes, sentada en un rincón, Elvis se ha apaciguado. Se ha dormido hasta que nuevamente vuelva a despertarse con sus ganas de desaparecer.

Dolor de cabeza. El momento después del llanto. La situación es lamentable.

Tuve un sueño en el que volvía a ser feliz. Una piscina, tal vez palmeras, tal vez un edificio, una cama en la que descansar. Tal vez un lugar en el que ningún recuerdo pueda alcanzarme.

Debo encontrar esa piscina,  ahora que todo huye de mí. Un generador de luz. Un generador de amor. Mosquitos alrededor de la lámpara. Volver a nadar es lo único que puede cambiarlo todo. Dejar atrás. En cuanto esté lista.